Un concurso internacional convocado por el Ayuntamiento de Barcelona el pasado mes de marzo dirimirá la Rambla del futuro. Según han manifestado fuentes municipales, el objetivo es conseguir recuperar esta vía para los barceloneses de manera que vuelva a ser un símbolo identitario de la ciudad. El reto sin duda, será encontrar el encaje de la nueva Rambla con la afluencia masiva de turistas.
Según se desprende del documento hecho público por el propio Ayuntamiento de Barcelona, el concurso tiene como objetivo contratar un equipo transversal e interdisciplinario formado sociólogos, arquitectos, ingenieros, economistas, entre otros, que aborde, con una visión global y, a la vez, local el diagnóstico adecuado para comprender y distinguir los factores estructurales y coyunturales que influyen en el entorno de la Rambla y que pueda trasladarlos a un proyecto de urbanización que permita recuperar la comodidad de esta vía y que ayude a mejorar el sentimiento de pertenencia. En otras palabras, se trata de devolver la Rambla a sus orígenes para que los barceloneses vuelvan a pasear por esta céntrica vía.
Las propuestas de los equipos que se presenten al concurso deben tener en cuenta diversos aspectos como la tradición histórica de la Rambla, con sus diferentes usos y actividades, la afluencia turística, las relaciones con los barrios adyacentes, la conexión con las plazas de Catalunya y de Colom, la actividad socioeconómica de la zona, sus dinámicas diurnas y nocturnas, la movilidad del transporte público o el patrimonio existente.
Los equipos que quieran optar al concurso tendrán que desarrollar un mínimo de cuatro proyectos transversales que se incluirán en el documento de estrategias de actuación y que son un plan de gestión de espacios de gran afluencia, un plan de dinamización comunitaria y activación de usos temporales, un plan de gestión cultural y de equipamientos y un anteproyecto de urbanización del espacio público y entorno de La Rambla que esté en consonancia con los anteriores documentos.
Además está prevista la participación ciudadana en el proyecto de urbanización de forma que ayude al equipo redactor a proyectar definitivamente La Rambla en un contexto inclusivo, accesible, mixto, sostenible, agradable, seguro e innovador.
De la Rambla producto a la Rambla ciudadana
El principal objetivo del Concurso es devolver La Rambla a los vecinos de Barcelona, recuperando el vínculo entre la ciudadanía y este espacio público de la ciudad y que vuelva a ser un elemento identitario de la ciudad. Todo ello ha de ser compatible con la gran afluencia de turistas que en los últimos años se ha incrementado considerablemente en la Rambla y que ha transformado la avenida radicalmente, hecho que ha significado que los Barceloneses dejen en parte de acudir a la Rambla como hacían antes de la llegada del turismo masivo.
La Teniente de Alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, ha destacado que “que el objetivo es que los vecinos de Barcelona vuelvan a «ramblear» y que este no sea un espacio de un solo uso. Pasar de la Rambla producto a la Rambla ciudadana”.
El Ayuntamiento prevé adjudicar el proyecto ganador el próximo verano y contar con un proyecto ejecutivo en otoño de 2018 que le permita iniciar las obras a principios de 2019.
El retraso en el inicio de las obras ha sido criticado por Asociación de Amics de la Rambla que ha mostrado su decepción por el aplazamiento de la intervención pues la remodelación de la Rambla es una promesa electoral que se remonta al Gobierno Municipal de la época socialista y que se ha ido retrasando en el tiempo por los distintos gobiernos municipales. El Presidente de la Asociación ha argumentado que hay actuaciones que se desprenden del Plan Especial que ya se podrían llevar a cabo.
En este sentido, la Rambla ya cuenta con un Plan Especial de Ordenación, aprobado en mayo de 2016, con el objetivo principal de recuperar la esencia de esta emblemática calle de la ciudad. Dicho Plan establece los criterios que tienen que seguir las ocupaciones existentes en el paseo, la movilidad, las infraestructuras, la urbanización y las edificaciones adyacentes en una transformación futura de esta vía.
El Plan Especial ya ha supuesto, entre otras cosas, dejar a las pajarerías fuera de ordenación y la supresión y/o reubicación de los quioscos de prensa.
La transformación de la Rambla supondrá la pacificación de la vía, aunque no está previsto que la avenida sea totalmente peatonal. También traerá consigo una clara mejora para el barrio en su conjunto, así como la revalorización de sus inmuebles y locales comerciales, aunque estos podrían ver redefinidos sus usos.
En definitiva, el Ayuntamiento se enfrenta al gran reto de transformar la Rambla y devolverle su esencia como paseo. Un proyecto muy ambicioso para el que será imprescindible la participación de todos los actores implicados y el máximo consenso ciudadano.
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