Los espacios de coworking están creciendo a un ritmo espectacular y cada vez tiene un peso más relevante en la absorción de oficinas en las principales capitales del mundo. Madrid no es ninguna excepción. En los últimos cinco años, la ciudad ha multiplicado los centros de coworking con la irrupción de los grandes del sector.
Las aperturas de nuevos espacios de coworking se suceden a una velocidad de vértigo en el centro de Madrid. Campus Madrid, el centro de emprendimiento e innovación promovido por Google para impulsar la creación de start-ups, marcó el camino en 2015. Un par de años más tarde, gigantes del coworking aterrizaron en Madrid con ambiciosos proyectos de implantación. Regus, la multinacional pionera en centros de negocio creada en 1989, abrió en 2017 su primer centro de coworking en Madrid bajo la marca Spaces. Hoy cuenta ya con otros cinco espacios de coworking en la capital, a los que hay que sumar los más de quince centros de negocio que comercializa bajo la marca Regus. También la norteamericana WeWork, uno de los principales competidores a nivel global, inauguró en 2017 su primer centro de coworking en la capital. Hoy dispone ya de cuatro espacios operativos y próximamente inaugurará el quinto en la calle Goya. La austriaca Impact Hub cuenta con cinco espacios, mientras que U
topicus -el operador español más importante participado de forma mayoritaria por la inmobiliaria Colonial- va por su sexto centro.
La llegada y expansión de estos operadores ilustra el increíble dinamismo que está viviendo este sector, en el que también empresas locales de coworking de tamaño más modesto se están haciendo un hueco. Para ello, muchas optan por especializarse en un sector en concreto, de manera que permitan a sus clientes explotar afinidades y sinergias. La Terminal -dirigida a start-ups y profesionales digitales-; Creactivos, que reúne a arquitectos y diseñadores industriales; La Manual, enfocada a artesanos y creativos; o Espacio Mood, pensado para profesionales de la fotografía y el video, son algunos ejemplos de cómo en el universo coworking hay espacio para grandes y pequeños. En este sentido, fuentes del sector estiman que los grandes operadores representan el 30% del negocio en España. Por tanto, el grueso del mercado lo ocupan pequeñas y medianas empresas.
Del centro a la periferia
Hasta el momento, la inmensa mayoría de centros de coworking se han instalado en el centro y los principales ejes de negocio de Madrid. Pero las cosas han empezado a cambiar. “Al principio se fijaban en zonas muy prime como el barrio de Salamanca o la Castellana, pero ahora ya empiezan a ampliar el foco” comentan desde el Departamento de Oficinas de Busquets Gálvez. Algunos operadores ya están mostrando un interés creciente en otras áreas algo más alejadas del centro como Rio donde la compañía Spaces ya cuenta con un centro de coworking.
Tampoco el extrarradio es ajeno al empuje de este modelo de negocio y algunos operadores locales se focalizan exclusivamente en municipios cercanos a la capital. Es el caso de La Guarida Creativa, una empresa madrileña que ya dispone de tres centros ubicados en municipios de la zona sur de la capital -Móstoles, Fuenlabrada y Alcorcón-.
Sinergias y flexibilidad, claves en el éxito del concepto coworking
En el centro o la periferia, grandes o pequeños, con sello local o internacional, todos los centros de coworking comparten la misma filosofía basada en la colaboración e intercambio entre “co-workers” y la flexibilidad a la hora de alquilar espacios. En este sentido, suelen ofrecer una gama de servicios muy amplia que incluye desde recepción, correo y paquetería o catering a soporte informático y apoyo empresarial para temas legales o financieros. Además, para crear “comunidad” entre los usuarios, la mayoría organizan talleres y cursos, eventos culturales o actividades de wellbeing (yoga, meditación, etc).
En cuanto al alquiler de espacios, normalmente se ofrecen tres modalidades de abono: puestos flexibles -más conocidos como hotdesks-, puestos fijos y despachos privados individuales o para equipos de trabajo. Por ello, los coworkings atraen desde start-ups, autónomos, emprendedores y empleados que teletrabajan hasta empresas que optan por esta modalidad flexible para abrir su oficina corporativa o sus delegaciones comerciales. En este sentido, las multinacionales del coworking juegan con ventaja puesto que son los que alquilan espacios más grandes que pueden oscilar entre los 1.000 y los 6.000 m2 para destinar una parte de esta superficie a despachos corporativos.
Además, los operadores que cuentan con varios centros -no sólo en Madrid, también repartidos por todo el mundo- ofrecen a las grandes corporaciones packs para que sus trabajadores puedan trabajar a distancia desde el lugar que les resulte más conveniente e incluso ubicar equipos de trabajo especializados en determinadas áreas de negocio como la innovación digital. Para desarrollar esta modalidad “global”, la implantación en grandes capitales y ciudades secundarias resulta clave. Esto requiere una expansión geográfica más ágil y rápida por lo que algunos operadores como Spaces a nivel global o La Guarida a nivel local, ya están apostando por el régimen de franquicias. Todo apunta pues a que el crecimiento de este segmento de mercado no ha hecho más que empezar.








