Cambios en el tramo más céntrico de Rambla Catalunya. La histórica zapatería Guell ha bajado la persiana definitivamente poniendo así punto y final a un negocio con más de un siglo de historia. El restaurante de cocina sana Honest Greens tomará el relevo y traerá al centro de Barcelona su concepto de eat good que ya funciona con éxito en el Paseo de la Castellana de Madrid. La operación de alquiler del histórico establecimiento ha sido asesorada por el Departamento de Locales de Busquets Gálvez.
Para su aterrizaje en Barcelona, Honest Greens ha contado con el apoyo de Urban Gourmet, un holding de inversiones especializado en el sector de la restauración cuya principal misión es la de acelerar los procesos de expansión de conceptos de restaurante innovadores, informales y, por supuesto, gourmet.
El inmueble que próximamente se convertirá en restaurante dispone de una superficie de 530m2. La operación de alquiler se ha gestado a lo largo de varios meses y ha contacto con el asesoramiento del departamento de Locales de Busquets Gálvez. La consultora cuenta con una larga experiencia en la gestión de operaciones de compra, alquiler y traspaso de establecimientos históricos de Barcelona y Madrid.
Cocina saludable y sostenible, apta para todo tipo de dietas
El local que ocupará Honest Greens está situado en Rambla Catalunya 3, en el tramo que une la plaza de Catalunya con la Gran Vía. Precisamente esta es la sección de Rambla de Catalunya que recibe mayor flujo de transeúntes. En los últimos años ha ido ampliando su oferta de restauración. Chalito, el restaurante del jugador del Barça Luis Suarez, Pura Brasa, Tapa Tapa o el Hotel H10 Metropolitan se encuentran en el mismo tramo de esta céntrica vía.
Ahora la cocina sana elaborada con ingredientes frescos de temporada procedentes de productores locales se sumará a la oferta gastronómica de la calle. La carta del Honest Greens estará compuesta por platos sabrosos y saludables, elaborados sin aditivos, conservantes o azúcares añadidos y será apta también para vegetarianos, veganos, celíacos o seguidores de dietas paleo o plant-based.
Este concepto de cocina saludable y sostenible servida en un entorno informal funciona con éxito en otras ciudades como Nueva York, Sydney o Copenhague. Ensaladas originales y sabrosas, tataki de atún blanco, falafel casero, pollo de granja con salsa chipotle, guarniciones diversas -verduras y patatas asadas, humus o fideos de calabacín- y postres tentadores como el pudding de chia, el pastel de zanahoria o el crumble de manzana son algunos de las especialidades de Honest Greens, que se completan con un surtido de zumos prensados en frío.
Adiós a un negocio con historia.
Con la apertura de este nuevo restaurante, se cierra un ciclo para la familia Güell. Una historia que se inició en 1883 en el municipio de Tortellà (Girona) donde empezó a andar la empresa familiar dedicada a la fabricación artesana de calzado, especialmente de alta montaña, y la venta al detalle. Le siguieron un segundo establecimiento en Castellfollit de la Roca y una tercera tienda en la calle Sant Pau 16 de Barcelona, inaugurada en 1927 y especializada en calzado de caballero. Pronto la burguesía catalana, se convertiría en clientela asidua a la tienda de la família Guell, juntamente con artistas que actuaban en el Liceu o toreros que se hospedaban en el hotel España.
En 1963, Calzados Güell se trasladó a la que ha sido su ubicación durante más de 50 años en Rambla Catalunya 3. «Mi abuelo y mi padre fueron trabajadores incansables, abiertos a nuevas tendencias. Siempre intentamos que nuestra oferta fuera muy actual y que primara la calidad. Pero coincidiendo con la crisis económica las ventas bajaron mucho” explica Maite Güell, la cuarta generación que ha estado al frente de la empresa.
“Para nosotros el trato cercano con el cliente siempre fue muy importante. Por ello, contábamos con una plantilla estable de 10 empleadas, con los costes laborales que ello implicaba. Para salir adelante apostamos por ampliar la oferta al calzado femenino ” comenta Güell. La empresa consiguió mejorar ventas, pero no lo suficiente como para justificar su continuidad. Según comenta la última propietaria, el reducido margen de beneficio de zapatos fabricados en España y la fórmula de diseños atractivos y precios bajos de las grandes cadenas de retail dieron la estocada final al negocio.
“Nos costó tomar la decisión de poner punto y final a una trayectoria de cuatro generaciones. Los últimos días fueron muy emotivos. Ha habido muchos abrazos con clientes de toda la vida y alguna lágrima. A pesar de ellos, estamos orgullosos de nuestra historia y de haber dejado huella en el recuerdo de muchos barceloneses” concluye Güell.
Ahora, ha llegado el momento de pasar el relevo a un nuevo concepto de restauración basado en el respeto al producto, el entorno y la salud. Los tiempos cambian y Rambla de Catalunya también.








