La actividad económica de uno de los distritos más dinámicos de la ciudad de Barcelona ha sido puesta en cuarentena. Bares, restaurantes, locutorios, supermercados 24h, puntos de información turística, tiendas de alquiler de bicicletas y segways o consignas para almacenar equipajes no podrán iniciar su actividad en el barrio durante al menos un año. Este es el periodo que está previsto que dure la suspensión temporal de licencias de actividad en el distrito, aprobada por el Ayuntamiento de Barcelona el pasado 13 de octubre. El consistorio aprovechará los próximos doce meses para revisar la actividad económica de Ciutat Vella y redactar un nuevo plan de usos.
La entrada en vigor de la moratoria implica además que no se podrá comprar la licencia de un local que cierra para trasladarla y abrir en otra ubicación diferente dentro del distrito. Esta ha sido una práctica muy extendida en los últimos años, dada la dificultad existente para conseguir nuevas licencias de actividad relacionadas con el ocio y la restauración. De hecho eran las operaciones más numerosas en Ciutat Vella y, sin duda, encarecían el precio final que acababa pagando el comprador o inquilino.
“La moratoria acaba con esta subasta de licencias, que se había venido produciendo en los últimos años alentada por la dificultad que existía para conseguir nuevas licencias de actividad relacionadas con el ocio y la restauración. Esta burbuja acababa inflando los precios considerablemente” señala Mónica Manguillot, directora del Departamento de Locales de Busquets Gálvez en Barcelona. A partir de ahora, la licencia de actividad estará asociada exclusivamente al local en cuestión y no se podrá trasladar a otro punto.
Según Manguillot
, esta limitación comportará un ligero incremento de las rentas y traspasos de los locales con licencias de restauración o con actividades relacionadas con el turismo, Aunque aún es pronto para conocer el impacto real sobre los precios de este tipo de producto, estima que no superará el 15%. “El mercado tiene capacidad para autoregularse. Y, más cuando también implica a sectores como la restauración y el turismo que, para garantizar su viabilidad, trabajan con costes y márgenes muy bien estudiados. No se van a pagar precios desorbitados por hacerse con un local con licencia en Ciutat Vella. Para cualquier empresario, cuadrar los números es prioritario” indica la directora de Locales de Busquets Gálvez. La moratoria no afecta al comercio tradicional como zapaterías, tiendas de ropa, joyerías, librerías o galerías de arte.
“No entramos a valorar las decisiones que se toman desde las instituciones públicas. La cuestión es que ahora hay una moratoria para repensar la actividad económica del distrito. Esperamos que el nuevo plan de usos que apruebe el Ayuntamiento sea imaginativo, ambicioso y estable. Por ello, desde nuestro punto de vista, resulta imprescindible contar con la opinión de todas las partes implicadas. Es la única forma de llegar a una solución de consenso sostenible en el tiempo que no repercuta negativamente en los vecinos y la vida del barrio pero que tampoco dañe la actividad y tejido económico de la ciudad” sostienen desde Busquets Gálvez.
Lo que está claro es que la aprobación de esta moratoria en un distrito tan turístico como Ciutat Vella ha cogido con el paso cambiado al sector de restauración, que es el que está absorbiendo principalmente el coste de esta moratoria. “Ha sido una medida inesperada y algunos proyectos que ya estaban en marcha han quedado parados, con el consiguiente coste económico que esto implica para las empresas y personas que están detrás. El Ayuntamiento debería haber ofrecido un plan alternativo que permitiese aliviar las consecuencias de esta suspensión temporal sobre el sector de restauración.” concluye la directora de Locales de Busquets Gálvez.
El distrito de Ciutat Vella es el que más turistas recibe cada año y acoge un tercio de los establecimientos hoteleros de Barcelona y una importante oferta de bares, restaurantes y locales de ocio.









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