Los centros de coworking representan un nuevo concepto de trabajo y de estilo vida que va más allá de compartir una oficina de alquiler para abaratar costes. Un concepto que ha irrumpido con fuerza en la última década al calor de los cambios que se han fraguado en el mercado laboral con la universalización del uso de Internet y las nuevas tecnologías.
Además de modificar para siempre los procesos productivos, Internet ha provocado un cambio de mentalidad tan profundo que hasta ha puesto en jaque la noción de oficina como espacio físico. Con el uso de los smartphones, las tablets, los ordenadores portátiles y las videoconferencias, la oficina para determinados profesionales está allí donde haya una buena conexión a Internet. Pero además de deslocalizar el puesto de trabajo, la conectividad también trae asociada la posibilidad de desarrollar ciertas capacidades como la cooperación, la creatividad o la flexibilidad que garanticen la supervivencia de empresas y profesionales en un mundo cada vez más globalizado.
Comunidad de valor
Y precisamente, los centros de trabajo compartido se han impuesto como espacio de networking en el que surgen nuevas oportunidades empresariales y profesionales. Pero además su valor añadido es que los miembros comparten un sentimiento de pertenencia y de comunidad. Por ello, además de ser un espacio en el que se fomenta el espíritu innovador y emprendedor a través del intercambio de ideas y la puesta en común de proyectos profesionales, la gran baza de los coworkings es posibilitar que sus miembros participen en experiencias de ocio conjuntas.
Su potencial como comunidad de valor es clara y por ello, el auge de estos centros en las principales ciudades españolas es indiscutible. Hoy existen prácticamente 1.000 espacios de coworking en España, cifra que representa un 20% del total que existen en Europa.
La llegada de gigantes del coworking a España como la belga Regus -a través de su marca Spaces- o la norteamericana WeWork demuestran que el mercado del coworking en nuestro país ha madurado de forma significativa. Las principales consultoras inmobiliarias en Barcelona y Madrid ya se han habituado a recibir demandas por parte de empresas especializadas en coworking. “Llevamos un tiempo trabajado con varias compañías que gestionan centros de trabajo compartido. Y ahora ha habido un cambio de tendencia en este sector. Si hasta hace poco la superficie media que nos pedían para instalar un coworking era de unos 300m2, con la irrupción en el mercado de grandes operadores internacionales, nos empiezan a solicitar espacios más amplios” comenta Raúl de la Rosa, director de Oficinas en Busquets Gálvez Madrid.
Sin ir más lejos WeWork ha alquilado una superficie de cerca de 7.000 m² en el 22@, el distrito tecnológico de Barcelona. El espacio combinará zonas de trabajo individuales y de grupo destinadas a pequeñas empresas, emprendedores y start-ups, freelancers, diseñadores y ciertos departamentos de grandes multinacionales.
Un ecosistema para la innovación
Algunas empresas están optando por sacar ciertos equipos de trabajo fuera de la oficina corporativa y colocarlos en centros de coworking. La intención es introducir un elemento disruptivo situándolos en un entorno diferente. Y los departamentos de RRHH de grandes corporaciones, consideran que eliminar la rigidez del puesto de trabajo contribuye a fomentar la innovación y el intercambio. Y aquí es donde entran grandes centros de coworking como Aticco que pronto sumará un nuevo espacio de 1.000m2 en el centro de Barcelona -ya dispone de una planta en el mismo edificio de también 1.000m2-, Spaces que ha alquilado 3.000m2 en un edifico en el 22@ y que compartirá con Hewlett Packard o WeWork que tendrá como vecino a Amazón también en el distrito tecnológico de Barcelona.
Sin ir más lejos, grandes corporaciones como Microsoft o Spotify ya han optado por alquilar espacios a WeWork en diferentes ciudades de EEUU con el objetivo de ofrecer una mayor flexibilidad laboral a sus empleados y, a la vez, ubicarlos en un ecosistema innovador y creativo. Es lo que se conoce como el coworking corporativo, una tendencia que permitirá a grandes compañías mover a sus profesionales por cualquier ciudad del mundo.
“Somos conscientes de que una parte de la demanda de oficinas en alquiler en Barcelona y Madrid se va a canalizar a través de centros de coworking. Como consultora inmobiliaria especializada en Oficinas trabajamos con estas empresas de forma regular para encontrar los espacios y ubicaciones que necesitan en los principales ejes de negocio” apunta De la Rosa.
Nuestra consultora inmobiliaria se especializa en operaciones de compra venta y alquiler de oficinas en las áreas de negocio más importantes de Madrid y Barcelona. Más información.









3 comentarios