El mercado de la vivienda en Barcelona se ralentiza tras cinco años de crecimiento.
Análisis general
El segmento residencial en Barcelona cerró 2018 con algunos indicadores en negativo respecto al ejercicio anterior. Concretamente, el volumen de operaciones de compraventa de viviendas en la ciudad descendió un 12% en comparación con el número de transacciones registradas en 2017.
«2018 se cerró con un descenso en el número de compraventas tras el récord registrado en 2017.»
En total, a lo largo de 2018 se vendieron un total de 13.791 viviendas frente a las 15.676 de 2017. Cabe destacar que en 2017 se registró un record en el número de operaciones de compraventa que se llevaron a cabo en Barcelona. Este incremento se concentró en los 3 primeros trimestres del año, con subidas porcentuales considerables que llegaron a ser del 24% en el 1T respecto al mismo periodo de 2016. Sin embargo, durante el cuarto trimestre de 2017 se produjo un frenazo en el ritmo de operaciones cerradas que revirtió esta tendencia positiva. El clima de incertidumbre que se generó en Catalunya con motivo del 1 de octubre es el principal factor que explica la ralentización en la compra de vivienda. Por tanto, la cifra correspondiente al 4T de 2017 recoge un elemento distorsionador -se produjo por motivos ajenos a la dinámica del mercado- que se corrigió en el mismo periodo de 2018.
Análisis de precios
El pasado ejercicio los precios de la vivienda en la ciudad de Barcelona experimentaron un crecimiento del 6,6% respecto a 2017. Esta cifra indica que la subida de precios se moderó después que 2017 cerrará con un incremento del 15,7% en relación al ejercicio anterior. En términos generales, desde 2013 -año en que el mercado de compraventa de vivienda se empezó a recuperar en la ciudad de Barcelona- hasta 2018, los precios han crecido cerca de un 47% de media.
«El precio de la vivienda en Barcelona se ha incrementado casi un 50% en los últimos 5 años. Sólo en 2018 los precios subieron un 7%, pese a que se vendieron menos pisos que en 2017″.
Por tanto, un piso de 80m2 ha pasado de costar 249.000 euros de media en 2013 a 340.000 euros en 2018. El mercado ha ido absorbiendo estos incrementos de forma progresiva, en parte alentado por la demanda extranjera y el interés inversor. El crecimiento de precios -más moderado en 2018 respecto al registrado en 2017- parece indicar que entramos en un periodo de estabilidad en el que es probable que los precios se corrijan a la baja. Ello debe permitir que la oferta se mantenga alineada con la demanda y se garantice la entrada al mercado a quienes se plantean comprar una vivienda por primera vez.








