TRIBUNA
Cambios como punto de partida
El final de año siempre invita a detenerse. A bajar el ritmo, mirar atrás y preguntarse si el camino que emprendimos sigue teniendo sentido. En nuestro caso, 2025 ha sido un año de reflexión y de decisiones empresariales importantes. No solo por los retos y complicaciones del sector, sino también por lo que implica asumir más responsabilidad, más compromiso y una visión más clara de hacia dónde queremos ir. Cerramos el año con un nuevo Busquets Gálvez.
Los proyectos empresariales, como las ciudades, no son estructuras inmóviles. Cambian, evolucionan y, a veces, necesitan reordenarse para seguir avanzando. En los últimos meses hemos reforzado nuestro proyecto, consolidado nuestro liderazgo y modernizado nuestra gestión. No como un ejercicio de ambición, sino como una convicción: la de creer en lo que hacemos y en el papel que queremos jugar a largo plazo.
Hace ahora un año pedíamos muchas cosas para Barcelona. Pocas de ellas se han cumplido. Y, aun así, seguimos ilusionados y comprometidos con un mercado inmobiliario que necesita, más que nunca, equilibrio. Porque somos plenamente conscientes de que el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas de nuestra sociedad, y de que no existe una solución fácil ni inmediata.
Resolver este desafío exige renuncias. También para quienes operamos en el sector. Supone salir de zonas de confort, repensar modelos y asumir que el desarrollo de proyectos empresariales debe convivir con el objetivo —irrenunciable— de que más personas puedan acceder a una vivienda en Barcelona. Pero para que ese esfuerzo colectivo tenga sentido, las medidas deben ser eficaces, coherentes y justas. Y hoy, en Barcelona, lamentablemente, muchas de las decisiones adoptadas por las administraciones no lo están siendo: no resuelven el problema y, además, generan perjuicios sin beneficios claros para nadie.
En lugar de conciliar intereses entre ciudadanos, propietarios y sector privado, se ha optado demasiadas veces por la confrontación. Desde el sector hemos propuesto alternativas, hemos puesto ideas sobre la mesa y hemos mostrado voluntad de colaborar. Sin embargo, el debate político parece más centrado en el enfrentamiento y en el corto plazo que en construir consensos duraderos.
La vivienda sigue siendo la prioridad absoluta. Barcelona necesita todo tipo de vivienda: social, mixta, pública y privada; vivienda de compra y de alquiler; soluciones pensadas para todos los bolsillos. Para avanzar en esta dirección hay dos cuestiones clave. La primera, desbloquear definitivamente el debate sobre el 30% de vivienda protegida y hacerlo de forma que volver a promover sea viable y atractivo. La segunda, que las administraciones local y autonómica no solo lleguen a acuerdos con promotores privados para la construcción de vivienda social, sino que los incentiven de manera real y efectiva.
Pero una ciudad equilibrada no se construye solo con viviendas. Se construye también con actividad económica, comercio y vida urbana. Barcelona necesita recuperar un comercio de proximidad auténtico, ordenado y de calidad, como el que durante años dio identidad a sus barrios. Menos supermercados abiertos 24 horas y menos limitaciones a actividades lícitas que generan empleo, y más apoyo a la restauración, al comercio de proximidad y a aquellas iniciativas que encajan con la ciudad y refuerzan sus mercados municipales.
Planificación urbana
La planificación urbana es otro de los grandes retos pendientes. Las Ramblas no pueden seguir paralizadas durante años, instaladas en una incertidumbre que genera inseguridad en todo el sector. Es imprescindible que vea la luz un Plan de Usos realista, con proyectos que eleven el nivel de la zona y devuelvan confianza a quienes quieren invertir y mejorar este espacio emblemático.
Lo mismo ocurre en barrios que llevan demasiado tiempo esperando una transformación real. El Raval necesita medidas valientes: la supresión de moratorias para la apertura de nuevos hoteles de 4 y 5 estrellas puede ser una herramienta de regeneración urbana si se aplica con criterio. Y esa misma lógica debería extenderse al Eixample y a Ciutat Vella, suavizando las restricciones de forma selectiva y permitiendo proyectos de calidad en ubicaciones concretas.
También es fundamental que el Ayuntamiento y el resto de administraciones no cesen en su empeño de apoyar al tejido empresarial de la ciudad. Barcelona necesita proyectos innovadores, inversión y actividad económica que aporten valor y refuercen su papel como ciudad abierta y competitiva. En este sentido, la esperada regulación del coliving es una asignatura pendiente inaplazable: permitiría dar respuesta a las necesidades de alojamiento de talento local e internacional y, al mismo tiempo, liberaría viviendas que hoy se destinan al alquiler temporal.
Observar y aprender
Esta reflexión no nace solo desde Barcelona, sino también desde Madrid, donde nuestra firma vive una realidad distinta, con dinámicas propias y un enfoque regulatorio que ofrece aprendizajes valiosos.
Cuando miramos a Madrid, desde la experiencia directa de nuestro equipo en la capital, el contraste es evidente. El clima es distinto, más abierto, más flexible. Todo parece posible, aunque no exento de tensiones y de precios elevados. No es un modelo perfecto ni exento de problemas, pero transmite una sensación de avance y de pragmatismo que invita a la reflexión. Barcelona no necesita copiar, pero sí observar y aprender.
Todo ello llega en un momento de cambio también para nosotros. En Busquets Gálvez afrontamos una nueva etapa, con nuevos proyectos e ilusiones renovadas, tanto en Barcelona como en Madrid. Sabemos que el sector atraviesa tiempos complejos, pero lejos de desanimarnos, esto refuerza nuestra motivación por seguir trabajando, evolucionando y dando lo mejor de nosotros mismos a nuestros clientes, al sector y a las ciudades en las que creemos.
Porque los nuevos comienzos no son solo una oportunidad para Barcelona y Madrid. También lo son para las empresas que, como la nuestra, entienden su crecimiento como una forma de compromiso a largo plazo con el futuro de nuestras ciudades.
Ignasi Busquets Font
Busquets Gálvez
José María Martínez-Laya
Socio · Busquets Gálvez Madrid








