Cuando nos planteamos la venta de una propiedad, fijar un precio realista es uno de los elementos más importantes para conseguir gestionar con éxito la operación y evitar desengaños y pérdidas de tiempo innecesarias. En este artículo te sugerimos seis aspectos a tener en cuenta a la hora de estipular el precio de tu vivienda. Además te damos un único consejo: dejarte asesorar por un buen profesional inmobiliario. Lejos de decirte únicamente lo que quieres oír y lo mucho que vale tu casa, su función es la de ofrecerte una visión ajustada a la realidad de mercado, pero también a tus necesidades y objetivos.
“En más de una ocasión ha llamado a nuestra puerta un propietario frustrado porque su vivienda lleva tiempo en el mercado y no hay manera de venderla. Las causas pueden ser diversas, pero por lo general el precio acostumbra a ser el principal problema” señala María Cortés, responsable del área de Residencial en Busquets Gálvez en la oficina de Madrid.
Los casos en los que la propiedad ha fijado un precio demasiado elevado para su vivienda por iniciativa propia o aconsejada por una consultora más interesada en captar al cliente que en ofrecer un buen servicio, no acaban bien. El vendedor ya se ha creado unas expectativas que, al no cumplirse, generan frustración y nerviosismo, especialmente si el tiempo apremia. Es por ello, que acudir a una consultora que actúe de manera profesional y que conozca bien el tipo de propiedad que vamos a vender y la zona donde se encuentra, nos va a facilitar las cosas desde el primer momento.
En el caso de Busquets Gálvez, las viviendas de alto standing en las urbanizaciones del noroeste de Madrid y también en los barrios más exclusivos de Madrid y Barcelona conforman el grueso de su cartera de inmuebles. Por tanto, conocen muy bien la realidad del mercado, primero por su alto grado de especialización y segundo, porque cuentan con una larga experiencia en el sector. “Llevamos muchas operaciones cerradas en esta última década y sabemos que la profesionalidad es la mejor herramienta para seguir creciendo en el mercado residencial. De hecho, en la mayoría de casos nuestros clientes vienen recomendados por otros clientes o personas que han trabajo con nosotros y nos conocen” señala Cortés. “Nuestros clientes, tanto compradores como vendedores, acostumbran a ser directivos, empresarios e inversores, que disponen de poco tiempo y por ello, dan mucho valor a nuestro trabajo de asesoramiento” añade.
Para la responsable de Residencial de Busquets Gálvez, “no hay que dejarse engañar por los cantos de sirena que nos prometen una venta por encima del precio de mercado”. Hay que acudir a un profesional que nos ayude a estipular el precio de salida teniendo en cuenta los siguientes factores:
– El estado de la vivienda. ¿Se trata de una promoción de obra nueva o de un inmueble de segunda mano? En este caso, ¿cuál es su estado de conservación? ¿Ha sido reformado recientemente o necesita una puesta al día? ¿O tal vez una intervención mayor que afecta a la estructura? La respuesta a todas estas preguntas dará una primera orientación sobre el valor del inmueble.
– Las características de la propiedad. La superficie total, la distribución y el diseño de interiores, la iluminación natural y otros elementos como si tiene o no ascensor, terraza o piscina también influirán en el precio de partida. Todo aquello que convierta el inmueble en único y atractivo sumará valor a los ojos del comprador.
– El grado de eficiencia energética y elementos de domótica de que disponga la propiedad.
Aquí se el consultor se centra en aspectos como la orientación de la vivienda, el aislamiento térmico que ofrecen las ventanas, las instalaciones de calefacción, aire acondicionado y agua caliente, los sensores de climatización o los dispositivos de control de seguridad, entretenimiento y comunicaciones. Aunque no sea el elemento más determinante, un inmueble más eficiente e inteligente, se traduce en números y, por tanto, es fácil reflejar su valor en el precio de venta.
– Los gastos adicionales de mantenimiento o comunitarios que vayan asociados al inmueble. Tanto si la propiedad se encuentra en un edificio en el centro de la ciudad como en un complejo residencial a las afueras, tendrá unos gastos asociados que conviene tener en cuenta antes de fijar el precio, ya que, será una de las primeras cuestiones que querrá saber el comprador.
– La zona donde se ubica el inmueble. La situación es un factor clave a la hora de fijar el precio. En las principales ciudades los precios por m² varían considerablemente de un barrio a otro, incluso de una calle a otra colindante. Los precios en los barrios de Salamanca o Castellana en Madrid y el Eixample o Pedralbes en Barcelona se disparan respecto a otras zonas en la misma ciudad.
– La situación del mercado, evolución de los precios y comparativa con inmuebles similares de la zona. Aquí es donde el conocimiento y la experiencia de un buen profesional juegan un papel clave. Dispone información de primera mano de operaciones que se han cerrado en la misma zona, sabe en que fase se encuentra el mercado y también entiende el comportamiento de los precios.
Todos estos factores son clave para fijar un precio de salida realista y también para realizar un estudio de rentabilidades fiable. “Si se trata de un comprador final, tanto él como el vendedor se ahorran visitas innecesarias y cuando se cierra la compraventa ambas partes quedan satisfechas. Si se trata de un inversor puede valorar mejor la idoneidad de realizar la operación o no” concluye Cortés.
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