Portales inmobiliarios, modelos colaborativos y blockchain (I)
La aplicación de la tecnología al negocio inmobiliario avanza a pasos agigantados y cubre campos muy diversos que van desde el big data, el diseño de edificios inteligentes y los avances en realidad virtual y aumentada hasta el desarrollo de plataformas de financiación minorista o el uso del blockchain en las transacciones financieras. Un ecosistema de start ups, en muchos casos lideradas por la nueva generación de milenials, está impulsando esta revolución en un sector tradicionalmente reacio a grandes cambios. Repasamos en los próximos artículos como la tecnología está transformando el sector.
De los portales especializados y las inmobiliarias virtuales a la economía colaborativa
La alianza entre tecnología e inmobiliario prácticamente no ha hecho más que empezar y ya está transformando la manera en que se opera o se conciben nuevos proyectos. Una realidad que se empezó a infiltrar en el mercado español hace casi dos décadas con la aparición de los primero
s portales inmobiliarios, Idealista y Fotocasa (antes Anuntis). El simple hecho de ofrecer una plataforma tecnológica en la que propietarios y agencias puedan anunciar sus inmuebles y entrar en contacto de manera rápida y directa con potenciales compradores o inquilinos abrió un mundo de oportunidades y retos para el sector. Hoy coexisten decenas de plataformas más o menos especializadas en determinados segmentos -residencial o comercial- que han contribuido a agilizar los procesos de intermediación inmobiliaria.
Al calor de la tecnología también han surgido las primera inmobiliarias virtuales dedicadas a la venta y alquiler de inmuebles, que prometen revolucionar el sector. Su modelo de negocio se basa en no cobrar comisiones pero sí una cuota fija en función del tipo de propiedad que se quiera comercializar.
En este mismo sentido se han creado también nuevos modelos de negocio basados en el intercambio o venta de productos o servicios entre empresas o particulares pero siempre al mismo nivel. Se conocen como empresas “peer to peer” o red entre iguales que permite el intercambio directo de información entre los ordenadores interconectados. Esto ha dado pie a la llamada economía colaborativa, aún incipiente pero que ya ha permitido que se consoliden modelos de negocio como el de Airbnb. La empresa californiana es propietaria de un software especializado en la oferta de alojamiento en viviendas particulares o apartamentos turísticos. Desde su constitución en 2008, más de 60 millones de viajeros la han utilizado para hospedarse, lo cual ha puesto en pie de guerra al sector hotelero pero, al mismo tiempo, ha abierto un nuevo mercado a pequeños propietarios e inversores, que ahora pueden alquilar la vivienda en su totalidad o sólo una parte, a través del software de Airbnb y rentabilizar así la compra del inmueble.
Blockchain, ¿el futuro de las transacciones inmobiliarias?
La tecnología blockchain se encuentra actualmente en una fase de desarrollo más incipiente, pero no por ello menos disruptiva. Su funcionalidad es doble: por una parte permite crear un registro de activos inmobiliarios universal, totalmente accesible. Por otra, posibilita que se lleven a cabo operaciones de compraventa de inmuebles con pruebas criptográficas que aportan las dos partes y que estas transacc
iones se inscriban en este registro en tiempo real. Se trata pues de una base de datos pública, universal, verificable y actualizada casi de forma instantánea, factores todos ellos que minimizan el riesgo de fraude y de manipulación.
Algunas de las plataformas de blockchain operan con criptomoneda propia para realizar las transacciones. Otras han apostado por utilizar monedas virtuales genéricas ya existentes como bitcoin, ethereum o litecoin. Precisamente, en los últimos meses se han cerrado las primeras operaciones de compraventa de inmuebles en nuestro país cuyo pago se ha realizado con criptomoneda. De nuevo, estas monedas virtuales son una cadena de bloques basada en complejos sistemas criptográficos, lo cual implica que las transacciones son irreversibles, inmediatas y baratas, ya que, las comisiones por transferencia son prácticamente simbólicas.








