Tras casi un año y medio de moratoria hotelera, el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) que ha de reordenar el sector en la ciudad de Barcelona es ya una realidad. Este viernes, el pleno del Ayuntamiento ha aprobado el plan con los votos a favor de los concejales de Bcomú, PSC y ERC.
El sector hotelero y la comunidad de inversores han vivido entre la incertidumbre y la desazón desde que el gobierno municipal de Ada Colau accediera a la alcaldía y decretase una moratoria en julio de 2015 para impedir temporalmente la apertura de nuevos alojamientos turísticos. Este término engloba no solo hoteles, si no también hostales, albergues juveniles, pensiones o apartamentos turísticos.
Durante este tiempo el equipo de Colau ha redactado un nuevo plan de usos que tras un periodo de alegaciones y arduas negociaciones con el resto de fuerzas políticas pone las cosas negro sobre blanco para el sector. En concreto, el PEUAT divide la ciudad en 4 zonas:
La zona 1
Llamada de decrecimiento en la que no se podrán abrir nuevos alojamientos turísticos aunque cierren otros, ni tampoco reformar los existentes. Abarca Ciutat Vella, parte del Eixample y Gracia, Poblenou, Vila Olímpica, Poble Sec, Hostafrancs y Sant Antoni.
La zona 2
De mantenimiento, en la que sólo se podrán abrir nuevos alojamientos si cierran otros y no se podrán ampliar los existentes. Comprende algunas zonas de los distritos de l’Eixample, Sants, Montjuic, Guinardó, Poble Nou, Les Corts, la parte alta de la Diagonal y Diagonal Mar.
La zona 3
De implantación, en la que se podrán abrir nuevos alojamientos y ampliar los existentes. Incluye áreas más alejadas del centro como Sarrià, Horta, Vallcarca, Nou Barris, la Sagrera o la Verneda.
La zona 4
Que engloba la Marina del Prat Vermell, cerca de la Zona Franca, la zona norte del 22@ y la Sagrera, 3 áreas en pleno proceso de transformación y en las que no se podrán abrir nuevos establecimientos.
El plan establece el crecimiento cero de alojamientos turísticos en toda la ciudad. Es decir que el número total de plazas hoteleras en la ciudad no aumentará, si no que se redistribuirán del centro hacia zonas menos congestionadas. De esta manera, cuando cierre un establecimientos en la zona 1, se podrá abrir otro en la zona 3.
“Aunque como ya se había anunciado, se trata de un plan claramente restrictivo, ahora tanto los inversores como el sector hotelero saben a qué a tenerse. Que por fin se haya puesto fin a la incertidumbre es positivo” explica Mónica Mir, directora del departamento de Inversión de Busquets Gálvez en Barcelona. “La moratoria supuso un frenazo en seco para un sector que se había mostrado muy activo en los últimos años. Consideramos que el PEUAT puede suponer la reactivación de la demanda de productos de inversión en las zonas que entran dentro de la zona 3” indica Mir.









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