Los inversores sortean las trabas municipales y se enfocan a segmentos de mercado menos “problemáticos”.
Primero fue la moratoria hotelera y la consiguiente aprobación del PEUAT a principios de 2017. Siguieron las moratorias en la concesión de licencias de actividad en los barrios del centro de Barcelona (Ciutat Vella y Eixample) mientras se redactaban nuevos planes de uso más restrictivos con las actividades enfocadas al turismo como la restauración o el alquiler de bicicletas y patinetes.Finalmente, el pasado pasado diciembre se aprobó definitivamente la obligatoriedad de destinar el 30% de nuevas promociones y grandes rehabilitaciones a vivienda social. A pesar de este escenario cada vez más restrictivo, el capital privado ha seguido apostando por Barcelona. Eso sí, se ha acabado concentrando en segmentos de mercado muy específicos: oficinas y residencias de estudiantes. Por zonas, el 22@ es el área con mayor dinamismo.
El panorama inversor en Barcelona se ha transformado en los últimos cuatro años. Desde la llegada de BCN En Comú al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Barcelona tras una estrecha victoria en las elecciones municipales de 2015 ha llovido mucho. Hoy no resulta posible inaugurar un nuevo hotel en Barcelona, abrir un bar o restaurante en la mayoría de vías del centro de la ciudad. También la compra de edificios de residencial para reformar o la inversión en nuevas promociones de viviendas se han parado en seco.
Ante esta nueva realidad, fondos de inversión y family offices se están concentrando casi de forma exclusiva en proyectos relacionados con el mercado de oficinas y de residencias de estudiantes. Precisamente, el segmento de oficinas cerró el 2018 con cifras muy positivas en la ciudad de Barcelona tanto en lo que se refiere a inversión como a contratación. Y una zona destaca por encima del resto: el 22@.
Según señala Oscar Recoder, consultor de Inversión de Busquets Gálvez, se mantiene el interés por la compra de solares y edificios industriales desocupados en el distrito tecnológico. “El segmento de
oficinas continúa registrando cifras positivas con un incremento sostenido de rentas, debido a la fuerte demanda y las bajas tasas de disponibilidad. De hecho, buena parte de los nuevos espacios de oficina que todavía están en construcción ya han sido pre-alquilados” indica Recoder. De hecho, el departamento de Inversión de la consultora ha cerrado diversas operaciones en los últimos 18 meses en el 22@ relativas a la compraventa de solares y edificios. La previsión es que este dinamismo inversor se mantenga a lo largo del 2019.
En este sentido, Recoder destaca el hecho de que en la actualidad han ido cobrando mayor protagonismo activos considerados alternativos como es el caso de las residencias de estudiantes. “Claramente es un segmento de mercado que va a más y que inyecta todavía más dinamismo al mercado barcelonés de inversión inmobiliaria.”
Residencias de estudiantes, una demanda al alza
En los últimos años, Barcelona se ha consolidado como uno de los destinos preferidos por los universitarios internacionales gracias a su oferta académica, cultural y de ocio y también a su clima y calidad de vida. Grandes fondos de inversión y operadores nacionales y extranjeros se han fijado en Barcelona. Por el momento, existen poco más de cincuenta residencias de estudiantes en la capital catalana que ofertan cerca de 7.000 plazas y cuya ocupación roza el 100%. Una oferta que a pesar del estricto control que ejerce el Ayuntamiento para evitar que se destinen a uso turístico (deben subscribir un convenio con alguna universidad) aumenta paulatinamente.
Sin ir más lejos, la británica GSA, uno de los gigantes del sector, tiene previsto abrir dos establecimientos en Barcelona durante este año a través de la marca Nexoresidencias con la que opera en España. Resa, adquirida en 2017 por la norteamericana Greystar, cuenta ya con 8 establecimientos en Barcelona. Y a los grandes del sector que llevan más tiempo en el mercado, se suman también empresas locales como Grupo Mestral, con 3 residencias en la ciudad, o Minerva Student Housing que inauguró su primera residencia de lujo para universitarios y estudia nuevas ubicaciones en la capital catalana.
Junto a las oficinas y coworkings y residencias de estudiantes, hay otro tipo de activo alternativo que se perfila como una próxima apuesta para los inversores. Se trata de los co-living, un híbrido entre los co-workings y las residencias para jóvenes profesionales. Por el momento, el público objetivo son los llamados nómadas digitales, profesionales del diseño y el sector tecnológico con altos salarios y mucha movilidad laboral. “Es un modelo de negocio novedoso que despierta interés. Los inversores están estudiando su potencial y cómo encajarlo en la actual normativa municipal” concluye Recoder.









