Dentro de Barcelona, caben muchas Barcelonas. Y cada una mantiene rasgos propios que la hacen única y diferente al resto. Algo que los propios residentes e inversores valoran minuciosamente antes de decidir el lugar donde vivir o hacer negocios. Así, mientras que algunos barrios como Ciutat Vella destacan por el bullicio de sus calles o por su oferta cultural, museística y de ocio, otras zonas como el Eixample presumen de arquitectura y conveniencia por el fácil acceso a servicios y comercio de todo tipo. Precisamente, tanto Ciutat Vella como el Eixample son, junto a Poble Nou, las zonas preferidas por los extranjeros que residen en Barcelona o se fijan en esta ciudad para invertir en el mercado inmobiliario residencial.
Valoran, en primer lugar la singularidad de cada barrio, pero además, en el caso del casco antiguo o el Eixample, estar en el centro o muy cerca, añade atractivo. Es por ello que la mayor parte de operaciones de venta de viviendas cerradas durante el 2016 en estas tres zonas han tenido a una persona extranjera como comprador. El perfil y preferencias del mismo varía según la edad y la nacionalidad. Los profesionales jóvenes que trabajan en el sector tecnológico buscan pisos de 400.000€ como tope y prefieren la zona de Poble Nou por su cercanía al 22@, pero también por su centro histórico y fácil acceso al frente marítimo. Son en su mayoría ciudadanos comunitarios y aunque muchos son conscientes de que no vienen a Barcelona para quedarse, consideran que además de tener una residencia a su gusto mientras estén en Barcelona, a medio plazo van a obtener una rentabilidad. Es decir, que en el fondo lo plantean como una inversión.
Con esta misma mentalidad se plantean la adquisición de una vivienda los profesionales extranjeros y expatriados con edades comprendidas entre los 35 y los 55 años. Si bien prefieren instalarse en el Eixample, entre las calles Enric Granados y Passeig de Sant Joan, o incluso en Ciutat Vella. Por su mayor poder adquisitivo buscan pisos de entre 350.000€ y 1M€ y a poder ser en fincas regias, de estilo modernista que conserven algún elemento arquitectónico original. Dentro de este rango de precios, se sitúan también los inversores extra-comunitarios que, por lo general, contemplan la adquisición de una propiedad como un mecanismo para obtener la residencia en España gracias al programa conocido como Golden Visa. Para acceder a este visado de residencia la ley establece que la inversión en activos inmobiliarios sea de como mínimo 500.000€.
Si bien el comprador extranjero valora estar cerca del centro, el comprador local valora más otros aspectos como el espacio y la tranquilidad. Se decanta principalmente por algunas zonas del Eixample y la zona alta de Barcelona -Sarrià- Sant Gervasi y Pedralbes-. “Se trata tanto de gente joven que quiere adquirir su primera residencia como de familias locales. En el primer caso se decantan por propiedades que ronden los 300.000€, mientras que las familias locales requieren de viviendas más espaciosas con por lo menos 3 habitaciones y 2 baños. Por lo general, están dispuestas a hacerse cargo de la reforma. En este caso los precios van de los 550.000€ a los 800.000€” explican desde el departamento de Residencial de Busquets Gálvez.








