El potencial de Barcelona para captar inversión extranjera permanece fuerte. Señalada en varias ocasiones como la ciudad europea que cuenta con una mejor estrategia para atraer inversores y retener talento, la capital catalana estuvo de nuevo en el palmarés del MIPIM, el salón inmobiliario internacional que se celebró en Cannes esta semana. En esta ocasión, la ciudad quedó finalista en la categoría de mejor proyecto de desarrollo sociosanitario por el centro de investigación del Hospital de Sant Pau. El MIPIM ha distinguido en diversas ocasiones la estrategia de la administración local para potenciar la marca Barcelona, impulsar el ecosistema de start-ups y retener el talento internacional. El resultado es una ciudad cosmopolita, con una economía dinámica, capaz de atraer a inversores y empresas de todo el mundo. Y esto tiene un impacto positivo para varios segmentos del mercado inmobiliario.
Barcelona, en primera posición para el Financial Times
El prestigioso ranking que elabora fDi Intelligence del grupo Financial Times (FT) lleva tiempo señalando Catalunya y, específicamente la ciudad de Barcelona, como los focos de inversión más atractivos del sur de Europa.
Sin ir más lejos, el pasado diciembre calificó la capital catalana como la más eficiente de Europa en promoción y captación de inversión y talento por delante de otras ciudades como Amsterdam, París, Berlín o Dublín. Como puntos a favor, destacan su apuesta por el sector tecnológico, la potenciación de un clima propicio para la innovación y la creación de start-ups o la inclusión de aspectos sociales en su estrategia de promoción de Barcelona como por ejemplo favorecer la contratación de jóvenes o parados de más de 45 años.
Gracias a este ecosistema, el goteo de empresas tecnológicas que han apostado por la ciudad ha sido continuo estos últimos años. Cisco, Microsoft, Siemens, Satellogic, King o Facebook (mediante CCC) son algunos de los gigantes del sector con oficina en Barcelona. Sólo en 2018, se calcula que estas empresas crearon cerca de 1.500 nuevos puestos de trabajo. Y esto se traduce en un ritmo de contratación de oficinas muy saludable para el sector inmobiliario, principalmente en el distrito tecnológico 22@.
Los segmentos logístico e industrial también se benefician
Pero no sólo los proyectos enfocados a la economía del conocimiento y la innovación han encontrado en Barcelona un clima propicio para desarrollar su actividad. Aprovechando el potencial de la ciudad y su área metropolitana, diversas empresas ligadas al sector industrial y logístico han instalado su centro de operaciones para el sur de Europa. Amazón, sin ir más lejos, abrió hace tres años un centro logístico en una parcela de 150.000m2 ubicada en el polígono industrial Mas Blau del Prat de Llobregat desde donde da servicio a los países del sur de Europa. La compañía planea inaugurar otro centro logístico en el Vallés. También Decathlon se ha fijado en Barcelona para ampliar considerablemente sus instalaciones y poder así dar servicio a toda Europa desde la capital catalana. La firma de deportes tiene previsto trasladarse el próximo año a una nave de cerca de 100.000m2 situada en la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) del puerto de Barcelona.
A más empleo, mayor demanda de vivienda
Paralelamente a la contratación de oficinas y naves industriales o logísticas, el segmento residencial también se beneficia de este dinamismo que imprimen en el mercado laboral empresas locales e internacionales. La atracción y retención de talento humano implica una mayor demanda de vivienda de alquiler, pero también de compra. Con precios mucho más asequibles que otras capitales europeas, Barcelona resulta un mercado interesante para trabajadores llegados de otros países que deciden comprar para vivir, aunque su estancia sea temporal, y mantener después como inversión. De hecho, en los últimos años, los compradores extranjeros representan cerca del 15% del mercado de vivienda de la ciudad.
En definitiva, la competitividad del área metropolitana de Barcelona por lo que respecta a precios sumada a su dinamismo económico, situación geográfica, estilo de vida y rentabilidad son factores que aseguran que la marca Barcelona continúe siendo fuerte y atractiva para los inversores.








