El creciente interés por la compra de pisos a reformar en Barcelona está dando una segunda vida a muchos inmuebles en mal estado, al tiempo que garantiza la conservación del patrimonio arquitectónico local.
La compra de vivienda de segunda mano cobra fuerza en la mayoría de ciudades, en parte alentada por precios de venta más asequibles que los de obra nueva. Pero la cuestión económica no es el único factor detrás de este creciente interés por los inmuebles más antiguos. La posibilidad de vivir en un edificio con historia y en un piso reformado al gusto son dos atractivos difíciles de resistir.
Perfiles de comprador diferentes para un mismo tipo de producto
Barcelona 2018. «Busco piso en finca clásica. A reformar. A poder ser, con elementos modernistas originales. Luminoso». Este es la demanda tipo que más se repite entre los interesados en comprar una vivienda antigua en Barcelona. Cada semana, el departamento de Residencial de la consultora inmobiliaria Busquets Gálvez atiende varias solicitudes similares. El interés por esta categoría de inmuebles es cada vez mayor aunque el perfil del comprador no es siempre el mismo.
A grandes rasgos, hay tres tipos de compradores. Por un lado, los que buscan un piso para vivir y quieren reformarlo a su gusto. Por otro lado, están los pequeños inversores patrimonialistas que disponen de unos ahorros y compran y reforman una propiedad con la idea de alquilarla después. Y por último, hay una tipología de comprador que adquiere el inmueble mediante financiación y tras transformarlo completamente, lo vuelve a poner a la venta. Por lo general se trata de arquitectos y profesionales ligados al sector inmobiliario que saben reconocer muy bien el potencial de propiedades que necesitan una intervención integral y compleja.
Precisamente, el hecho de recuperar y potenciar los elementos arquitectónicos originales contribuye a aumentar de manera significativa el valor de la propiedad, una vez concluido el proyecto de reforma. Un buen ejemplo de ello es la intervención que se llevó a cabo en una vivienda modernista ubicada en el paseo de Gràcia y que ha comercializado recientemente el departamento de Residencial de Busquets Gálvez.
“Los nuevos propietarios han rescatado elementos originales como los techos artesonados o las vidrieras y los han combinado con la apertura de espacios amplios y luminosos. Además de poner en relieve lo antiguo, han modernizado la propiedad incorporado todo tipo de comodidades y sistemas energéticos sostenibles” señalan desde el departamento de Residencial de Busquets Gálvez. El acierto con el que se ha llevado el proyecto de reforma e interiorismo, ha convertido esta vivienda en un producto especial y prácticamente único en el mercado, por lo que la revalorización también ha sido mayor.
Luminosidad, orientación y tamaño, requisitos también habituales
Además de finca clásicas con una arquitectura singular, los compradores que se fijan en este tipo de propiedades buscan la posibilidad de habilitar una zona de día -salón, comedor y cocina- amplia y muy luminosa, tirando tabiques si es necesario. En este sentido, según explican desde el departamento de Residencial de Busquets Gálvez, están dispuestos a sacrificar el tamaño de las habitaciones y los baños.
En cuanto a las superficies más demandadas, éstas vienen determinadas por el presupuesto disponible. De esta manera, si se cuenta con unos 350.000€ o 400.000€ se opta a viviendas de entre 70m2 y 80m2 con 2 habitaciones y 2 baños. A partir de 500.000 se puede acceder a piezas más grandes que superen los 100m2 como esta vivienda modernista a reformar ubicada en la popular calle de Gran de Gracia.
Por lo que respecta a la situación dentro de la finca, los clientes extranjeros suelen optar por viviendas que tengan al menos una de las dos fachadas orientada a la calle a poder ser en vías céntricas para disfrutar de las vistas arquitectónicas y el bullicio de la ciudad. Por su parte, el cliente local que compra para su uso personal busca tranquilidad y por ello prefiere viviendas que den a patios interiores de manzana, que estén muy cuidados y a ser posible que dispongan de zonas verdes.
Las zonas más populares
Eixample y Ciutat Vella son los distritos más demandados por compradores interesados en viviendas que necesiten reformas. Les sigue el distrito Sarrià/Sant Gervasi, principalmente los barrios de Galvany o Bonanova, que atraen sobre todo al cliente local.
El interés creciente por este tipo de propiedades está comportando que en estos distritos la demanda deje de focalizarse únicamente en las calles más céntricas y emblemáticas. En el caso del Eixample, por ejemplo, hasta hace poco se solicitaban inmuebles ubicados en la zona comprendida entre los paseos de Gràcia y Sant Joan, pero ahora el comprador está abierto a ampliar su radio de interés hasta la plaza de les Glòries, atraído por el dinamismo del 22@.
La calle Ausias March al sur, la avenida Diagonal al norte y la calle Enric Granados al oeste son los límites naturales para este tipo demanda, salvo algunas excepciones como el barrio de Sant Antoni, fronterizo con el distrito de Sants-Montjuïc. La perspectiva de que la próxima inauguración del mercado de Sant Antonio contribuya a dinamizar el barrio, ha reavivado el interés por adquirir una vivienda en la zona.
También las progresivas intervenciones urbanísticas en Ciutat Vella, están impulsando la regeneración de algunos inmuebles ubicados en las calles más anchas del barrio como la Rambla del Raval o en plazas como la del Pedró o Jardins del Doctor Fleming.








