Nueva moratoria comercial decretada por el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Barcelona. En esta ocasión el barrio afectado es el de Sant Antoni. Durante el próximo año no se concederán licencias que permitan abrir nuevos bares, restaurantes, comercios alimentarios con degustación, horchaterías, heladerías, tiendas de comida preparada, salas de conciertos o de juegos y locales de venta de souvenirs y productos dirigidos a los turistas.
Durante el próximo año el Ayuntamiento de Barcelona tiene previsto redactar el Plan especial de establecimientos de concurrencia pública, que permita ordenar la actividad económica alrededor del mercado de Sant Antoni. Con esta nueva normativa el gobierno municipal pretende preservar la pluralidad de usos, proteger el comercio de proximidad y garantizar la convivencia vecinal en la zona. La suspensión temporal de licencias afecta el área delimitada por las calles Sepúlveda, Casanova, Marquès de Campo Sagrado, Calàbria, Ronda de Sant Antoni, Ronda de Sant Pau y la Avenida del Paral·lel.
El proyecto de remodelación del mercado de Sant Antoni iniciado en 2009 concluirá a finales de 2017, aunque su inauguración no está prevista hasta el 2018. Las obras han costado cerca de 70M de Euros y han permitido habilitar un espacio de 40.000m2, de los cuales 11.500 tendrán un uso comercial, y destinar los patios interiores del mercado a plazas públicas. El Ayuntamiento estima que, una vez en funcionamiento, el mercado recibirá unos 100.000 visitantes semanales. Precisamente, este ambicioso proyecto ha servido para poner en el mapa de la restauración a este modesto barrio situado en el Eixample barcelonés y convertirlo en una de las áreas más de moda de la ciudad.
Esta no es la primera moratoria comercial decretada por el equipo de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. El pasado mes de octubre ya decretó en Ciutat Vella la suspensión temporal de licencias para actividades relacionadas con la restauración y el turismo. Leer noticia relacionada.









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