La tecnología ha revolucionado la manera en la que nos relacionamos, viajamos, trabajamos y también compramos. El sector retail se enfrenta ahora a enormes retos, inimaginables hace poco más de una década. Sin duda, el proceso de cambio que han comenzado a abrazar los grandes del sector marcará el futuro del comercio en calle. Y está claro que poco tendrá que ver con lo que hemos conocido hasta ahora.
La estrategia omnicanal
La conquista del comercio global por parte de Amazón ha supuesto una amenaza a la hegemonía de la tienda en calle pero al mismo tiempo ha abierto una ventana de oportunidades que los grandes operadores ya han sabido identificar. De hecho, gigantes como Inditex, H&M, Mango o Uniqlo llevan tiempo apostando fuerte por sus plataformas online. Pero lo hacen dentro de una estrategia onmicanal.
Paralelamente a la venta a través de Internet, su presencia en calle combina la apertura de tiendas de formato más pequeño en arterias secundarias con la inauguración de tiendas flagship en zonas prime que funcionan como embajadoras de la marca, pero también como puntos físicos de atención al cliente y recogida de compras online. Se trata de cubrir todos los frentes y adaptarse a lo que necesita cada cliente en cada momento concreto.
En este sentido, para atraer a clientes potenciales a sus tiendas físicas las grandes marcas tienen claro que deben ofrecerles inspiración, entretenimiento y nuevas experiencias de compra. Desde la organización de eventos y promociones a la habilitación de zonas de restauración y ocio dentro la propia tienda o la instalación de probadores con espejos inteligentes, que permitan, por ejemplo, mostrar la misma prenda en diferente color y talla o sugerir otros artículos que combinen.
La importancia de la atención personal
Pero además, la tecnología y el cambio de mentalidad en el sector retail están contribuyendo a potenciar algunas de las ventajas con las que juegan las tiendas físicas como son la inmediatez, la comodidad o la atención personal y personalizada.
Sin ir más lejos, ya existen aplicaciones que permiten localizar la tienda más cercana en la que está disponible el producto que el cliente anda buscando. Y algunas tiendas, principalmente en EEUU, ya invitan a sus clientes a que dejen de cargar con sus compras. Una vez el cliente se ha probado varias prendas y accesorios, paga los artículos que desea comprar y un empleado de establecimiento se los lleva a casa en cuestión de horas.
De la misma manera, las marcas entienden que cada visita a una de sus tiendas físicas es una oportunidad para transmitir los valores de la marca y reforzar el vínculo con el cliente. ¿Y quién mejor puede actuar como correa de transmisión que el propio personal que trabaja en tienda? Porque aunque el cliente se acerque a un establecimiento en busca de inspiración, por lo general, también requiere información y asesoramiento. Es por ello que cada vez más marcas apuestan por mejorar la calidad en la atención al cliente y, en este sentido, forman a sus vendedores y responsables de tienda para que actúen también como embajadores.
Comercio de proximidad
Después de años de incertidumbre, el futuro del comercio local de proximidad dibuja un panaroma esperanzador. Por una parte, en muchas ciudades se está produciendo cambios en los hábitos de vida de la población.
El fenómeno de despoblación de los centros urbanos en favor de áreas residenciales de la periferia se empieza a revertir. Una tendencia que se hace más evidente en países como EEUU o Reino Unido donde gradualmente se ha ido reconquistando el centro de muchas ciudades como lugar para vivir. Y los nuevos urrbanitas reclaman un comercio local de proximidad, que aporte comodidad y conveniencia, pero también singularidad, color y dinamismo a la vida del barrio.
Grandes operadores como Ikea con sus pop-up stores, Decathlon a través de su linea de tiendas de pequeño formato o Leroy Merlin se están instalando en el centro de las grandes ciudades con la finalidad de estar más cerca de este consumidor urbanita.
Pero también el comercio local y de proximidad parece coger aire alentado también por las instituciones públicas. Sin ir más lejos, el Ayuntamiento de Barcelona ha creado la figura de los bajos de protección oficial en el distrito de Ciutat Vella. El consistorio ha puesto en marcha recientemente un programa que prevé alquilar los locales comerciales de titularidad municipal a precios asequibles. Con esta iniciativa, el Ayuntamiento quiere dinamizar el comercio local de proximidad y promover proyectos culturales o negocios de servicios dirigidos a la comunidad y de economía sostenible. Barrios como Gracia o El Born en Barcelona o Malasaña y Chueca en Madrid son también algunos ejemplos de como el comercio local se ha ido reinventando con una oferta de tiendas singular y diferenciada de las grandes marcas que ocupan las zonas prime de ambas ciudades.
Más información sobre locales comerciales en el centro de Madrid y Barcelona.








